Romance

 
 
La felicidad embellece y se contagia. En la Riviera Maya, al brotar la orquídea, al salpicar las olas, o con el grito de una guacamaya, la belleza se levanta y te rodea; convoca los más puros sentimientos. Al atardecer, cuando el cielo se ruboriza por tanto encanto, el amor se vuelve, entre otras cosas, un lecho de la más suave y blanca arena fresca.